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Etiqueta y protocolo en los banquetes medievales.

octubre 04, 2017

Etiqueta y protocolo en los banquetes medievales.

 Los reyes siempre se han mantenido rodeados de miembros de su corte y para ello, los nobles debían de respetar una serie de normas sociales denominadas como protocolo. Hollywood tiende a mostrar al monarca como un hombre fornido, barbudo, con una gran corona, lleno de joyas y sentado en un gran trono mientras come con una mano una pata de pollo y con la otra sujeta una copa de vino. Pero en realidad, para asistir a un banquete, se debían de cumplir una serie de requisitos de buen comportamiento para la corona y el resto de invitados. En este post os mostraré los pasos que se debían seguir para montar y cenar en un banquete real.

Banquete de Herodes, por Juan Bautista de Ardisa.

En primer lugar debemos de saber que los reyes y príncipes no solían permanecer mucho tiempo en un mismo palacio. Estos viajaban continuamente y transportaban con ellos, tanto sus trajes medievales, túnicas y armaduras, como muebles y miembros de su corte real. Una vez que sabemos esto, no es de extrañar que los banquetes se organizasen en grande salas sin apenas decoración, ya que los propios reyes traían consigo sus propios muebles, tapices y alfombras. Los tapices se usaban en gran parte para esconder el mal estado de las paredes, y estos solían ser de colores alegres,  decorados con motivos vegetales y heráldicos. Si no había alfombra, el rey apoyaba sus pies en un mullido cojín.

Respecto a la iluminación del banquete, se colocaban candelabros en los puntos importantes, donde se sentaban el rey y el príncipe. Y el resto de la sala con achas y velas. En la época de Alfonso X el Sabio las lámparas eran de aceite con forma de pequeños pucheritos.  Y  a partir del siglo XV aparecen los primeros modelos de lámparas colgadas del techo con varios brazos para sustentar las velas. Estas  y la cera eran productos muy caros, por lo que normalmente, en la vida cotidiana se mantenían con una única iluminación y  reservaban el resto para días especiales.

Las mesas eran móviles, de ahí la frase “poner la mesa”, literalmente debían de montarla junto con las sillas y los manteles. A partir del siglo XV empiezan  a llevarse  las sillas plegables. La gente apostaba por el individualismo y cada uno se llevaba su propia silla. Otro mueble que estaba en la sala del banquete era la alacena, una estantería de uso decorativa que servía para  mostrar la vajilla de oro y plata y hacer  que el anfitrión pudiera mostrar su riqueza y poder.

La mesa se decoraba con un mantel blanco de dos partes, la central y los volantes que cubrían los caballetes. Estos solían ser cosidos y decorados por las mujeres de la corte. Incluso en los banquetes en el jardín y al aire libre se usaban manteles para mostrar el refinamiento. A veces tenían servilletas individuales y otras veces utilizaban una toalla grande de uso común transportada por un criado.

Normalmente las bandejas eran escasas así que los platos eran compartidos y se comía apoyando los alimentos sobre el pan. Para sopas o líquidos utilizaban unas escudillas. Respecto a la cubertería, el cuchillo era un elemento muy importante donde había hasta unos 5 modelos diferentes de usos distintos. Muchas veces los invitados solían traerse sus propios utensilios.

 

Una vez comenzado el banquete, los comensales, junto con sus lujosas prendas medievales, eran llamados a entrar a comer mediante el son de unas trompetas, esto se denominaba corner l´eau. Al comenzar a comer y  cada vez que cambiaban de plato, los invitados se lavaban las manos  ayudados por los criados con unos recipientes. 

Destacaba el mayordomo o el maestrela cuya función era preguntar al rey su plato deseado, acomodar la mesa para que todos tuvieran sitio, y cuidar la cocina  y el momento de servir la comida. Luego había coperos, panaderos, trincheros, cocineros, etc. El rey era el que más platos podía comer y no todos los invitados comían  lo mismo.

Las bodas de Caná. Paolo Caliari.

A continuación os dejo unas cuantas normas de protocolo y etiqueta que se debían respetar:

  • El mayordomo debía de colocar a los invitados respetando una jerarquía social para evitar ofender al invitado y al rey.
  • El rey o el papa se situaba en una mesa separada del resto levantado sobre un estrado.  Junto a él se sentaban miembros de su familia o ciertos nobles de alto rango. Las mujeres no eran discriminadas y  podían sentarse entre los hombres según su jerarquía social.
  • Debían de tener buena educación al comer. No inclinarse sobre la comida sino acercarla a boca. No comer pan antes de la llegada del primer plato para no parecer impaciente y llevar a la boca pequeños trozos para evitar atragantarse. Y no beber de la copa ni hablar con la boca llena para así no producir asco a los comensales
  • Respecto a las invitaciones, si eras invitado por el rey o alguien superior se aceptaba en seguida, si no, se aceptaba a la segunda o tercera vez.
  • Por último, no debías desabrocharte las cuerdas de tu vestidura pues era de mala educación, y si lo hacías, debía de ser en secreto antes de sentarte a comer.

 

Una vez leídas todas estas normas sociales y de protocolo, espero que hayáis aprendido que, pese a que la Edad Media está considerada una época oscura y sin apenas higiene,  el refinamiento y los buenos modales en la corte eran importantísimos para tener el privilegio de ser invitado a un banquete real.

 

 

Sara Pedrera López.